domingo, 14 de septiembre de 2008

Anne de Tejas Verdes, de L.M. Montgomery


Anne es una niña huérfana quien llega a la Isla Príncipe Eduardo, Canadá, debido a un equívoco. El par de hermanos solterones Cuthbert requerían de un chico que se ocupara de las tareas del campo; sin embargo, el destino quiere algo diferente y en su lugar, llega esta niña pelirroja, Anne Shirley. Pese a que en un inicio Marilla, uno de los hermanos, no la acepta; posteriormente se va encariñando con ella y su deseo de educar a esta pequeña salvaje pueden más.

Anne encanta, le gusta imaginar historias, quiere ser escritora. Y lleva estas historias a su diario vivir, bautizando cada uno de los lugares de la Isla con nombres más apropiados. Aquí conocerá la amistad, el amor paternal, que no ha tenido y vivirá una serie de aventuras a las que está continuamente expuesta.




































Lucy Maud Montgomery






Acerca de la escritora, podemos decir que:






"Lucy Maud Montgomery nació en 1874 en Clifton, isla de Prince Edward, Canadá. Quedó huérfana de madre a los dos años de edad y se educó con sus abuelos maternos en Cavendish. En 1890 fue a vivir con su padre, que se había vuelto a casar, pero no logró adaptarse. Cursó luego estudios universitarios y trabajó como maestra en varios pueblos de su isla natal. En 1898 regresó a Cavendish para vivir con su abuela. En 1902 se desempeñó como periodista del Daily Echo de Halifax. Pero fue en Cavendish donde creó la famosa saga de Anne. Al morir su abuela se casó con el reverendo Ewen MacDonald, estableciéndose en Ontario primero y luego en Toronto. Tuvieron dos hijos. La señora Montgomery escribió más de veinticinco libros que se han convertido en clásicos de la literatura juvenil universal. Murió en 1942. Lejos estaba de imaginar que luego de la guerra su obra sería inmensamente popular en Japón, desde donde aún hoy peregrinan turistas hacia su querida isla en busca de la mítica Tejados Verdes. "




























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"La señora Rachel llamó cortésmente y entró en cuanto la invi­taron a hacerlo. La cocina de «Tejas Verdes» era un lugar alegre; o lo hubiera sido de no estar tan dolorosamente limpia. Sus ventanas daban al este y al oeste. Por la del oeste, sobre el jardín del fondo, entraba la suave luz de junio; pero la del este, desde la que se gozaba de la vista de los capullos blancos de los cerezos del huerto y los abedules esbeltos y cabeceantes de la hondonada del arroyo, estaba reverdecida por una parra. Allí se sentaba, cuando lo hacía, Marilla Cuthbert, siempre ligeramente desconfiada de la luz del sol, que le parecía demasiado danzarina e irresponsable para un mundo destinado a ser tomado en serio; y allí estaba aho­ra, tejiendo, y la mesa ya se hallaba preparada para la cena.
Antes de haber terminado de cerrar la puerta, la señora Rachel ya había tomado nota mentalmente de todo lo que había sobre la mesa. Eran tres platos, de manera que Marilla debía estar espe­rando a alguien que vendría con Matthew a cenar; pero los platos eran de diario y con sólo manzanas agrias en almíbar y una única clase de pastel. Por lo tanto, la visita esperada no debía ser extraordinaria. Entonces, ¿a qué venía el cuello blanco de Matthew y la yegua alazana? La señora Rachel casi se mareaba ante este extraño misterio en la tranquila y poco misteriosa «Tejas Verdes».
—Buenas tardes, Rachel —dijo Marilla enérgicamente—. Es una tarde realmente hermosa, ¿no es cierto? ¿No quiere tomar asiento? ¿Cómo están los suyos?
Entre Marilla Cuthbert y la señora Rachel existía desde siem­pre algo que, a falta de mejor nombre, podía llamarse amistad, a pesar —o quizá a causa— de su diferencia.
Marilla era una mujer alta y delgada, angulosa y sin curvas; su cabello oscuro dejaba entrever algunas hebras grises y siem­pre estaba recogido en un pequeño moño con dos horquillas agresivamente clavadas. Tenía el aspecto de una mujer de mente estrecha y conciencia rígida, y así era; pero había una cierta pro­mesa en sus labios que, de haber sido ligeramente desarrollada, podría haber sido indicativa de sentido del humor.
—Estamos todos bien —dijo la señora Rachel—. Aunque, al ver partir a Matthew, temí que quizá vosotros no lo estuvierais. Creí que a lo mejor iba a buscar al médico.
Marilla hizo una mueca de comprensión. Esperaba a la seño­ra Rachel; suponía que ver la partida intempestiva de Matthew iba a ser demasiado para la curiosidad de su vecina. —Oh, no, estoy bien aunque ayer tuve un dolor de cabeza te­rrible —dijo—. Matthew fue a Bright River. Esperamos a un chiquillo de un orfanato de Nueva Escocia y llega en el tren de esta noche.
La señora Rachel no se hubiera sorprendido más si Marilla le hubiese dicho que Matthew había ido a Bright River a recibir un canguro de Australia. Quedó muda durante cinco segundos. No podía suponer que Marilla se estuviese divirtiendo a su costa, pero la señora Rachel casi se vio obligada a creerlo.
—¿Lo dice en serio, Marilla? —preguntó cuando recobró la voz.
—Por supuesto —dijo Marilla, como si acoger chicos del or­fanato de Nueva Escocia fuera parte de la tarea común de prima­vera en cualquier granja bien administrada de Avonlea.
La señora Rachel sintió que había recibido una fuerte impre­sión. ¡Un chiquillo! ¡Marilla y Matthew Cuthbert adoptando un chico! ¡De un orfanato! ¡Vaya, por cierto que el mundo andaba patas arriba! ¡Después de esto, nada podría sorprenderla! ¡Nada!
—¿Quién le ha metido esa idea en la cabeza? —preguntó en tono de reproche.
Aquello había sido hecho sin solicitar su consejo y por lo tan­to debía ser reprobado.
—Bueno, lo estuvimos pensando durante un tiempo; en reali­dad durante todo el invierno —contestó Marilla—. La señora de Alexander Spencer vino por aquí un día antes de Navidad y dijo que le iban a enviar una niña del orfanato de Hopetown en prima­vera. Su prima vive allí y la señora Spencer la ha visitado y sabe cómo funciona. De manera que Matthew y yo hemos estado ha­blando sobre esto desde entonces. Pensamos acoger un chico. Matthew está entrado en años (tiene sesenta, sabe usted), y ya no es tan activo como antes. Su corazón le molesta bastante. Y ya sabe lo difícil que es encontrar buenos trabajadores. No se puede obtener nada aparte de esos estúpidos muchachos franceses a medio desarrollar; y en cuanto se ha conseguido que uno de ellos se acostumbre a nuestra manera de ser y se le ha enseñado algo, parte hacia las fábricas de conservas de langostas o hacia los Estados Unidos. Al principio, Matthew pensó en un muchacho de Inglaterra, pero le dije directamente que no. «Puede que estén muy bien, no digo que no; pero no quiero vagabundos lon­dinenses», le dije. «Tráeme por lo menos un nativo de estos lu­gares. Habría un riesgo, no importa a quién consigamos. Pero me sentiré más tranquila y dormiré mejor si conseguimos un ca­nadiense.» De manera que al fin decidimos pedir a la señora Spencer que nos eligiera uno cuando fuera a buscar a su niña. La semana pasada supimos que iría y le mandamos decir por los pa­rientes de Richard Spencer en Carmody que nos trajera un mu­chacho inteligente y bien parecido, de unos diez u once años. Decidimos que ésa sería la mejor edad; lo suficientemente mayor como para que preste ayuda en las tareas domésticas y lo sufi­cientemente pequeño como para que se le pueda enseñar en la debida forma. Pensamos darle un buen hogar y educación. Hoy, el cartero trajo de la estación un telegrama de la señora de Alexander Spencer diciendo que venía esta tarde en el tren de las cinco y media. De manera que Matthew fue a Bright River a bus­carlo. La señora Spencer lo dejaría en la estación. Ella va a White Sands.
La señora Rachel se preciaba de decir siempre lo que pensa­ba; procedió a hacerlo ahora, habiendo ajustado su actitud men­tal ante estas noticias sorprendentes.
—Bien, Marilla, le diré claramente que pienso que está co­metiendo un terrible error; una cosa arriesgada, eso es. No sabe usted lo que recibe. Trae a su casa y a su hogar a un niño extraño y no sabe nada sobre él, ni qué carácter tiene, ni qué padres tuvo, ni qué clase de persona resultará. Fíjese que sólo la semana pa­sada leí en el periódico que una pareja del oeste de la isla había adoptado un niño de un orfanato y éste pegó fuego a la casa la primera noche; adrede, Marilla, y casi los convirtió en cenizas cuando dormían. Y sé de otro caso de un muchacho adoptivo que acostumbraba sorber huevos; no pudieron conseguir que de­jara de hacerlo. Si me hubieran pedido consejo sobre el asunto, les habría dicho que hicieran el favor de no pensar en tal cosa, eso es.
Este consuelo de Job no pareció ni alarmar ni ofender a Mari­lla, que siguió tejiendo tranquilamente. —No niego que hay algo de verdad en lo que dice, Rachel. Yo misma he tenido algunos escrúpulos de conciencia. Pero Matthew estaba firmemente decidido; de manera que cedí. Es tan raro que Matthew se empecine en algo, que cuando lo hace, siempre siento que es mi deber ceder. Y en lo que se refiere al riesgo, lo hay en casi todo lo que uno hace en este mundo. Hay riesgos en los niños propios si llega el caso; no siempre resultan buenos. Y además, Nueva Escocia está cerca de la isla. No es como si viniera de Inglaterra o de los Estados Unidos. No puede ser muy distinto de nosotros.
—Bueno, espero que resulte bueno —dijo la señora Rachel, con un tono que indicaba claramente sus dudas—. Pero no diga que no la previne si quema «Tejas Verdes» o echa estricnina en el pozo; supe de un caso en Nueva Brunswick, donde uno del or­fanato hizo eso, y toda la familia murió presa de horribles sufrimientos. Sólo que en ese caso era una niña.
—Bueno, no tendremos una niña —dijo Malilla, como si el envenenar los pozos fuera una tarea femenina y no hubiera nada que temer a ese respecto en el caso de un muchacho—. Ni soña­ría en traer una niña para criarla. Me sorprende que la señora de Alexander Spencer lo haga. Pero ella no dudaría en adoptar todo el orfanato si se lo propusiera.
A la señora Rachel le hubiera gustado quedarse hasta que Matthew volviera a casa con su huérfano importado. Pero refle­xionando que pasarían dos buenas horas hasta que llegara, deci­dió ir a lo de Robert Bell y contarle la novedad. Por cierto que causaría una primerísima sensación y a la señora Rachel le gus­taba enormemente provocarlas. De manera que partió, para tran­quilidad de Marilla, pues ésta sentía revivir sus dudas y temores bajo la influencia del pesimismo de la señora Rachel.>








Videos de la serie: Anne de Green Gables, inspirada en la obra de Lucy Maud Montgomery.
























Si quieres bajar el libro, Click aquí:
http://www.bibliotheka.org/?/ver/8798

At seventeen - Janis Ian

Supe la verdad cuando tenía diecisiete años.
Que el amor era para las reinas de la belleza,
y para las chicas de instituto con sonrisas perfectas
que se casan jóvenes y luego se retiran.
Los días de San Valentín que nunca conocí,
la farsa de las noches de viernes de la juventud que
fue llevada a cabo por chicas mas guapas.
A los diecisiete aprendí la verdad.


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Letra original:
I learned the truth at seventeen
That love was meant for beauty queens
And high school girls with clear skinned smiles
Who married young and then retired
The valentines I never knew
The Friday night charades of youth
Were spent on one more beautiful
At seventeen I learned the truth
And those of us with ravaged faces
Lacking in the social graces
Desperately remained at home
Inventing lovers on the phone
Who called to say, "come dance with me"
And murmur vague obscenities
It isn’t all it seems at seventeen
A brown eyed girl in hand-me-downs
Whose name I never could pronounce said
Pity, please, the ones who serve
They only get what they deserve
The rich-relationed home-town queen
Marries into what she needs
With a guarantee of company and haven for the elderly
Remember those who win the game
Lose the love they sought to gain
In debentures of quality
And dubious integrity
Their small town eyes will gape at you in
Dull surprise when payment due
Exceeds accounts received at seventeen
To those of us who knew the pain
Of valentines that never came
And those whose names were never called
When choosing sides for basketball
It was long ago and far away
The world was younger than today
And dreams were all they gave for free
To ugly duckling girls like me
We all play the game and when we dare
To cheat ourselves at solitaire
Inventing lovers on the phone
Repenting other lives unknown
That call and say, "come dance with me"
And murmur vague obscenities
At ugly girls like me, at seventeen

Traducción:
Supe la verdad cuando tenía diecisiete años.
Que el amor era para las reinas de la belleza,
y para las chicas de instituto con sonrisas perfectas
que se casan jóvenes y luego se retiran.
Los días de San Valentín que nunca conocí,
la farsa de las noches de viernes de la juventud que
fue llevada a cabo por chicas mas guapas.
A los diecisiete aprendí la verdad.
Y todas aquellas de nosotras, con nuestra cara marcada,
fuera de los círculos sociales de moda,
acabábamos desesperadas en casa,
inventando amantes con los que hablar por teléfono,
que llamaban para decirnos: "ven, baila conmigo",
y murmurándonos pequeñas obscenidades.
No es así como pasaba a los diecisiete.
Una chica de ojos marrones
cuyo nombre nunca supe pronunciar me dijo:"siento pena por aquellos que ceden.
Lo único que consiguen es lo que merecen
"La reina de la belleza de la ciudad,
se casa con la persona que necesita,
con la garantía de tener compañía y refugio cuando se haga mayor.
Recuerda a aquellos que ganan el juego.
Pierden el amor que buscaron con devoción.
Con la obiligación de encontrar algo verdadero,
de dudosa integridad,su ojos de chica de pueblo se quedarán fijos en ti,
sorprendidos cuando ven que el precio
excede la cantidad que ganaron cuando tenían diecisiete años.
Para todas aquellos de nosotras que conocimos el dolor,
de no haber tenído días de San Valentín.
Aquellas cuyos nombres nunca fueron nombrados
cuando se escogía a chicas para formar equipo de baloncesto.
Fue hace mucho tiempo, y lejos de aquí.
El mundo era más joven que hoy,
y los sueños eran gratis para
los "patitos feos" como yo.
Todos jugamos el juego, y nos atrevemos
a hacer trampas a nosotras mismas en solitario.
Inventando amantes con los que hablar por teléfono,
arrepintiéndonos de otras vidas desconocidas.
Nos llamaban y nos decían "ven, baila conmigo".
Y nos murmuraban pequeñas obscenidades.
A chicas feas como yo, a los diecisiete años.

sábado, 6 de septiembre de 2008

REM

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domingo, 17 de agosto de 2008

La Vida secreta de las palabras

Aprenderé a nadar...
































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Esta es una de las películas más bellas que he visto últimamente. Hanna, una chica sorda, trabaja en una fábrica, come siempre lo mismo, su vida va de la fábrica a la casa y viceversa. No ha salido nunca de vacaciones ni se ha enfermado...Le sugieren que se tome un descanso, lo hace; pero como no puede estar sin hacer algo ( pareciera que entonces escucharía los gritos de su corazón) decide ir de enfermera a cuidar a un hombre, en una plataforma petrolera, que tiene quemaduras en su rostro y en su alma. Está ciego, temporalmente. Sólo se conocen por la voz y por las palabras, por la esencia.
Está construida a base de buenos diálogos. La Apelación es la constante. Utilizada permanentemente por el enfermo ( Tim Robbins) para descubrir y develarnos a la misteriosa Hannah (Sarah Polley). Constantemente la interpela con frases o con citas literarias, ambos leen. "Historia de una Monja Portuguesa" ( señalada como un libro que causó uno de los conflictos del protagonista y que según él, no debe ser regalada a una mujer casada.) y la enfermera de Julio Cortázar: " La señorita Cora". ( Muy bien relatada y relacionada con Hanna, quien ha omitido no sólo su nombre, sino su historia.)
El tema central de Antony and The Johnson es maravilloso a lo igual que los paisajes lluviosos marinos. Pareciera reflejar el estado emocional de los protagonistas, sus tormentas personales.
Es una película que comunica, en todos los lenguajes, gastronómico, literario, visual, musical, lingüístico

Seguir informándose del tema"La vida secreta...en club cultura."


































The River - Bruce Springsteen

El Río

Vengo de la parte baja del valle donde, cuando eres joven
te enseñan a hacer las cosas
de la misma forma que las hacía tu padre
María y yo nos conocimos en el instituto
cuando ella tan solo tenía 17
escapamos de este valle
hacia donde los campos eran verdes.

Solíamos ir al río
y en el río nos sumergíamos
solíamos dejarnos llevar por su corriente.

Pasó el tiempo, y María quedó embarazada
y para mi 19 cumpleaños, me regalaron un contrato de trabajo
y una chaqueta de boda.
Fuimos al juzgado, y el juez hizo el resto.
Sin sonrisas de día de boda, sin paseo por la iglesia,
ni flores ni traje de novia.

Tengo un trabajo en la construcción
para la compañía Johnston
pero últimamente dicen que la cosa está mal
debido a la economía y todo eso.
Ahora, todas aquellas cosas que antes eran importantes para mí
parecen desvanecerse en el aire
Yo actuo como si no recordara nada del pasado,
y María como si no le importara.

Pero todavía permanecen en mi memoria
aquellas escapadas que hacíamos en el coche de mi hermano
Sí. Recuerdo su bronceado y húmedo cuerpo yacer a mi lado,
tumbados por las noches a la orilla del lago.
Solía tumbarme cerca de ella, para oirla respirar a mi lado.

Todos esos recuerdos vuelven a mí
persiguiéndome como una maldición
Es un sueño, una mentira, si no se hace realidad.
O es algo peor lo que me envía hacia el río.





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sábado, 16 de agosto de 2008

Baladas de mi corazón: Hold on to my Heart - WASP

Hold on to my Heart - Wasp






Hold on To My Heart Wasp

There's a flame, flame in my heart

And there's no rain, can put it out

And there's a flame, it's burning in my heart

And there's no rain, ooh can put it out

So just hold me, hold me, hold me

Take away the pain, inside my soul

And I'm afraid, so all alone

Take away the pain, that's burning in my soul

Cause I'm afraid that

I'll be all alone

So just hold me, hold me, hold me

Hold on to my heart, to my heart, to me

Hold on to my heart, to my heart, to me

And oh no, don't let me go cause all I am

You hold in your hands, and hold me

And I'll make it through the night

And I'll be alright, hold on, hold on to my heart





Abraza mi corazón

Hay una llama, una llama en mi corazón

y no hay lluvia que pueda apagarla

y hay una llama ardiendo en mi corazón

y no existe lluvia que pueda apagarla

sólo abrázame, abrázame, abrázame...



(La letra y traducción de mi amiga Heaven http://erosenmipiel.blogspot.com/ )


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viernes, 15 de agosto de 2008

Farewell - Pablo Neruda






Farewell

Por Pablo Neruda


Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.














Farewell por Joaquín Sabina.

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Este poema es uno de los que más me gusta de Neruda. Por ahí leí que aparecía un cierto egocentrismo del hablante lírico y estoy de acuerdo con ello. Pero qué hacer si esa especie de seres humanos se siguen manifestando en nuestra sociedad. Casi diría que es parte de nuestra idiosincrasia. Es más pareciera vanagloriarse de ello.

Qué tipo de amor no desea tener ataduras? Si cuando se ama se desea ser prisionero y aprisionar. Hay versos que me duelen en lo recóndito y casi lo siento, personalmente hablando, como una suerte de vaticinio: " Desde el fondo de ti...un niño triste como yo, nos mira...Por esa vida que arderá en sus venas, tendrían que amarrarse nuestras vidas...Yo no lo quiero, amada, para que nada nos amarre que no nos una nada..." Él no desea compromiso, él la amaba ( dice: "amada") Pero qué forma de amar es ésa? La hizo feliz, logró que ella se recuperará de algún dolor mayor? Y cuándo la amada quiso tener un hijo, él no quiso, pues no desea comprometerse, sólo quería que ella superara algo? No quiere un hijo triste como él? Es ahí donde está su carencia emocional? Él fue triste, porque fue producto del amor fugaz ?

Y su carencia es tal que se percibe en su egocentrismo ("Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo...") Él le enseñó a amar? Se vanagloria de haberla descubierto? Quedarán en ella las huellas de su pasión? Sólo eso le interesaba? Pero cuando viene el compromiso, la deja? ( "Siempre estoy triste") Obviamente, si es una especie carente emocionalmente.

Veo al niño como un símbolo del hogar, del compromiso...Demasiado para esa especie errante, sin amor

sábado, 2 de agosto de 2008

Alfonsina Storni




Te vas, Alfonsina, con tu soledad...










EL ENGAÑO

Soy tuya, Dios lo sabe por qué, ya que comprendo

que habrás de abandonarme, fríamente, mañana,

y que bajo el encanto de mis ojos, te gana

otro encanto el deseo, pero no me defiendo.


Espero que esto un día cualquiera se concluya,

pues intuyo, al instante, lo que piensas o quieres.

Con voz indiferente te hablo de otras mujeres

y hasta ensayo el elogio de alguna que fue tuya.


Pero tú sabes menos que yo, y algo orgulloso

de que te pertenezca, en tu juego engañoso

persistes, con un aire de actor del papel dueño.



Yo te miro callada con mi dulce sonrisa,

y cuando te entusiasmas, pienso: no te des prisa.

No eres tú el que me engaña; quien me engaña es mi sueño.


"El Engaño" es la mejor respuesta que puedo encontrar para el poema "Farewell", de Neruda.


jueves, 24 de julio de 2008

Juan Ramón Jiménez








¡Qué tristeza de olor de jazmín! El verano
torna a encender las calles y a oscurecer las casas,

y, en las noches, regueros descendidos de estrellas

pesan sobre los ojos cargados de nostalgia.

En los balcones, a las altas horas, sigue
blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas;
el río manda, a veces, una cansada brisa,
el ocaso, una música imposible y romántica.

La penumbra reluce de suspiros; el mundo
se viene, en un olvido mágico, a flor de alma;
y se cogen libélulas con las manos caídas,
y, entre constelaciones, la alta luna se estanca.

¡Qué tristeza de olor de jazmín! Los piano
están abiertos; hay en todas partes miradas
calientes... Por el fondo de cada sombra azul,
se esfuma una visión apasionada y lánguida.






miércoles, 23 de julio de 2008

VINCENT Y CAMILLE

No hay dos historias y obras que me conmuevan más que las de estos dos artistas: Vincent, pintor holandés y Camille, escultora francesa, discípula de Rodin.

Y es que el arte se escribe, como dice un buen amigo, por ahí. Las obras de estos dos artistas viven, ahí se respira vida, emociones latentes, ya sea en el color o las formas. Cuántas veces he querido vivir en esa granja o me ha aparecido entre sueños o he dormido junto a mi amante en esos montones de paja.













Cuántas veces mi corazón ha rogado a él que vuelva, como la escultura de Camille. Y una tristeza me invade y me impide trabajar o continuar.





Ambos fueron recluidos en psiquiátricos y prácticamente abandonados por sus familias y la sociedad. Y me conmuevo con ese dolor...porque es el de tantos artistas incomprendidos y carentes de todo. Si tan sólo hubiesen tenido una mano allí...

Camille Claudel


Pareciera que la sociedad y las personas que nos rodean malentendiesen la pasión, el amor. Se transforman en piedras, mármol, como el material que usaba Camille en sus obras. Los artistas son buenos en la medida que crean grandes obras; pero de dónde viene ese genio o in-genio, que es aquello que lo sustenta? Se crean muros de incomprensión o lúgubres edificios que oculten lo que no desean saber. Camille captó la esencia de nuestras sociedades, los sentimientos parecen congelarse frente a las reglas, el “deber ser” y lo que se debe hacer. Y así ella, la más sensible de las criaturas, fue recluida a la oscuridad para que ese fulgor se apagase en el hielo de un psiquiátrico.























Van Gogh

Ú L T I M A S C A R T A S D E S D E L A L O C U R A














ARLES (octubre de 1888-Mayo de 1889)


Mi querido Théo:

Gracias por tu carta; pero mira que esta vez he 
languidecido; mi dinero se había terminado el 

jueves, así que hasta el mediodía del lunes, resultó terriblemente largo. 

Durante esos cuatro días he vivido 
principalmente de 23 cafés y del pan que todavía 
tengo que pagar. No es culpa tuya; si la hay es mía. 
Porque he estado desesperado por ver mis cuadros 
enmarcados y he pedido demasiado para mi 
presupuesto, ya que el mes de alquiler y la criada 
también había que pagarlos. También aun hoy, 
volveré a arruinarme, porque debo comprar la tela y 
prepararla yo mismo, ya que la de Tasset no ha 
venido todavía. ¿Quisieras preguntarle lo más 
pronto posible si la ha enviado?; 10 metros o por lo 
menos 5 de tela común a 2 fr. 50.



Pero esto me sería igual, mi querido hermano, si  yo no sintiera que tú mismo debes sufrir esta  presión que actualmente ejerce sobre nosotros el  trabajo. Pero me atrevo a creer que si vieras los 
estudios me darías la razón por trabajar  
ardientemente mientras hace buen tiempo. Cosa que  
no ocurre en estos últimos días; el mistral  
despiadado barre con furia las hojas muertas. Pero  
entre eso y el invierno habrá todavía un período de  
tiempo y efectos magníficos; y entonces se tratará de 
nuevo de hacer un esfuerzo sin miramientos. Ando  tan metido en el trabajo, que no puedo detenerme  de golpe. Queda tranquilo; el mal tiempo me  detendrá aún demasiado pronto. Como ya lo hizo  hoy, ayer y antes de ayer. Trata por tu parte de  
persuadir a Thomas. Él hará algo siempre.

¿Sabes cuánto me queda para la semana y aún  después de 4 días de rígido ayuno? Justo 6 francos. Hoy es lunes, el día mismo que recibo tu carta.

He comido a mediodía, pero esta tarde será  preciso que coma un pedazo de pan.

Y todo continúa sin ninguna novedad, sea en la  casa o en los cuadros. Porque no tengo desde hace 

por lo menos 3 semanas de dónde sacar tres francos...

No tardes, si esto no te molesta mucho; no  tardes en enviarme el luis y la tela.

He estado ocupado de tal modo desde el jueves,  que de jueves a lunes no he hecho más que dos  comidas, por lo demás no tenía más que pan y café,  que todavía estaba obligado a beber a crédito y que  debo pagar hoy. Así que si puedes, no te demores(...)


martes, 22 de julio de 2008



“La Niña de Guatemala” , de José Martí.


Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda....
Ella dió al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores....
Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!...
Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

jueves, 17 de julio de 2008

Manuel Acuña -- Nocturno A Rosario

Este poema corresponde a uno de las poesías del Romanticismo Latinoamericano. Siempre me impresionaron la fuerza de sus sentimientos, más aún cuando se dice que después de escribirlo, Manuel Acuña se suicidó, una suerte de "Werther", si se quiere.



Nocturno a Rosario

I
¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro

decirte que te quiero

con todo el corazón;

que es mucho lo que sufro,

que es mucho lo que lloro,

que ya no puedo tanto al grito que te imploro,

te imploro y te hablo

en nombre de mi última ilusión.

II
Yo quiero que tu sepas

que ya hace muchos días

estoy enfermo y pálido

de tanto no dormir;

que ya se han muerto

todas las esperanzas mías,

que están mis noches negras,

tan negras y sombrías,

que ya no sé ni dónde

se alzaba el porvenir.

III
De noche, cuando pongo

mis sienes en la almohada

y hacia otro mundo quiero

mi espíritu volver,

camino mucho, mucho,

y al fin de la jornada

las formas de mi madre

se pierden en la nada

y tú de nuevo vuelves

en mi alma a aparecer.


domingo, 13 de julio de 2008

Alguien voló sobre el nido del cuco - Ken Kesey

Ken Kesey









...one flew east, one flew west, one flew over the cuckoo's nest.

...uno voló al este, el otro hacia el oeste, sobre un nido de cucos voló éste.

(Copla infantil)

Este libro me cautivó desde que comencé a leerlo. Me atrapó Jefe Brodmen, narrador indígena, quien simulaba estar sordomudo y loco. Pero después de ese encanto, descubrí que había algo más en el libro, una idea más profunda que la anterior. Siempre he creído que es una metáfora acerca del sistema, instaurar el sistema, sin permitir que se expresen convenientemente, pues se podría tomar como una rebelión. Todo lo que implica una rebelión es molestado, humillado e incluso, exterminado.

"Alguien voló sobre el nido del cuco", he leído que el título se refiere a las personas y el camino que desean seguir. Sin restarle importancia a ello. Hace poco leí que comparaban los cucús, esos pajaritos, con "estar cucú" o dicho de otra forma, estar locos. Mi perspectiva personal lo interpreta como si una persona se atreviese a entrar en un sistema, en este caso el centro psiquiátrico, y liberar a los que permanecen allí. Hacerlos pensar por sí mismo, no siguiendo pautas, reglas, que no son siempre las más racionales.
Hace unos años le comenté a una amiga el libro, que me había apasionado, y me dijo que se había filmado una película "Atrapado sin salida". La busqué muchísimo hasta que di con ella; pero me desilusionó. No porque sea mala, que no es el caso, es porque deja fuera lo más hermoso del relato, que es el punto de vista del Jefe Brodmen. La historia está relatada desde su perspectiva y evoca su pasado y narra las situaciones que van experimentando con la llegada de este nuevo interno. Es una novela psicológica y esto se pierde en el film de Milos Forman. Pese a esto, hay una imagen que me entristece muchísimo y es cuando el indio se libera, no permite que humillen a su amigo y rompe una pieza y corre por el campo. Mi corazón late fuertemente cuando veo esa escena.











































( Fragmento)

Me ponen una fregona en la mano y me indican el lugar que quieren que limpie hoy, y allá voy. Uno me golpea las pantorrillas con el mango de una escoba para darme prisa.
—¿Habéis visto cómo la agarra? Es tan grande que podría hacerme pedazos y me mira como un niño.
Se ríen y después les oigo murmurar a mis espaldas, las cabezas muy juntas. Zumbido de maquinaria negra, que va zumbando odio y muerte y secretos del hospital. No se toman la molestia de bajar la voz para intercambiar sus secretos de odio cuando estoy cerca porque me creen sordomudo. Todos lo creen. He tenido la astucia de hacérselo creer. Si de algo me ha servido ser mestizo en esta puerca vida, ha sido para enseñarme a actuar con astucia todos estos años(…)
Entonces... ve a los chicos negros. Todavía siguen allí, muy juntos, murmurándose cosas. Ahora advierten que los está mirando, pero ya es tarde. Ya deberían saber que no es muy buena idea formar grupos y murmurar cuando es su hora de llegar a la galería. Separan los rostros, confusos. Ella se agazapa y comienza a avanzar hacia el lugar donde los tres han quedado atrapados, apiñados en el extremo del pasillo. Sabe qué han estado diciendo y noto que está furiosa, que ha perdido completamente el control. Va a hacer pedazos a esos cochinos negros, tan furiosa está. Comienza a hincharse, se hincha y se hincha hasta desgarrar la espalda del blanco uniforme y despliega sus brazos y los extiende y alcanzan tal longitud que podrían dar cinco a seis vueltas en torno a los tres hombres. Mira a su alrededor con un rápido vaivén de la gran cabeza. Nadie a la vista, sólo allí al fondo el pobre Bromden Escoba, el mestizo, escondido detrás de su escoba, y ése no puede gritar para pedir ayuda. Conque ya no se contiene más y su sonrisa pintada se transforma, se despliega en un gran bufido, y ella se agranda, más cada vez, hasta parecer un gran tractor, tan grande que puedo oler el motor que lleva dentro, tal como huelen los motores sometidos a un esfuerzo demasiado grande. Contengo el aliento y me digo: ¡Dios mío, esta vez va en serio! ¡Van a hincharse de odio hasta los topes y van a hacerse pedazos unos a otros antes de que se den cuenta de lo que están haciendo!
Pero cuando ya empieza a enlazar a los negros con aquellos brazos extensibles y ellos están a punto de desgarrarle el vientre con los mangos de las escobas, todos los pacientes comienzan a salir de los dormitorios para ver qué alboroto es aquél, y ella tiene que transformarse de nuevo para que no descubran su verdadera y espantosa apariencia. Cuando por fin los pacientes se han frotado los ojos y logran vislumbrar, a medias, en qué consiste el tumulto, sólo ven a la enfermera jefe que, sonriente serena y fría como de costumbre, les dice a los muchachos que no deberían formar grupos y murmurar, porque es lunes por la mañana y hay muchas cosas que hacer... la primera mañana de la semana.
—... ya sabéis cómo son los lunes, muchachos...
—Sí, señorita Ratched...