domingo, 5 de junio de 2011

Claudio Bravo (1936-2011)


Pintor de renombre mundial, nació el 8 de noviembre de 1936 en Valparaíso.

Egresó en 1954 del colegio San Ignacio de Santiago e inició sus estudios de dibujo y pintura en el taller de Miguel Venegas Cifuentes, siendo su más connotado discípulo, debido a sus dotes naturales verdaderamente extraordinarias. Junto con estos estudios, bailó en la Compañía de Ballet de Chile y participó en el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica.

En 1961 emigra a España, país en el que impone su talento como retratista de sociedad; en 1972 se radica en Tánger, Marruecos.

Después de exponer en el encuentro internacional de arte “Documenta 5″, en Alemania, se consagra junto a otros artistas hiperrealistas y accede al medio artístico norteamericano.

En 1981, expone en la Marlborough Gallery de Nueva York, galería que desde entonces lo representa y promueve internacionalmente.

En 1994 realiza una gran Exposición individual en el Museo Nacional de Bellas Artes, que marca su reencuentro con el público chileno; a partir de ese momento, comparte su tiempo viviendo en Chile y Marruecos.

Bravo constituye una de las cimas del hiperrealismo universal, convirtiéndose en paradigma de ese género y junto con Matta, es uno de los artistas chilenos más famosos en el mundo.



Aportes

Bravo, que se mantiene independiente de las vanguardias, utiliza el óleo, el dibujo al carboncillo, el pastel y el grabado, como técnicas con las que aspira a una precisión casi fotográfica, con la que las formas representadas adquieren una realidad superior a la de sus propios modelos: con esto crea los procedimientos claves del hiperrealismo.

Sus viajes por el Oriente le nutrieron de una rica imaginería que incorporó en sus obras, generando de esta manera una temática muy variada, que va desde los bodegones hasta los retratos psicológicos, pasando por una iconografía místico-religiosa, explorando de este modo en la “metafísica del objeto”, que deviene en la “metafísica de la situación”.

Su oficio inigualable, que aborda con precisión fotográfica cualquier motivo, oculta todo rastro de manualidad, trascendiendo de la mera representación visual hacia un plano de contenidos simbólicos. Así también, la práctica artística de Bravo revela con nitidez su distancia respecto a los factores contaminantes de la subjetividad; pone en paréntesis cualquier indicador de su personalidad al aplicar a fondo el control de la mirada sobre lo que mira, apareciendo lo mirado como pintura. La mirada elimina los obstáculos que impiden fijarla, excluyéndose él mismo como emoción.

Pero no sólo el pintor se ausenta anímicamente: también la pintura se “ausenta”, al ceder su lugar a la representación; de este modo, gracias al talento y la extrema observación que realiza el pintor para transferir al soporte el modelo, la pintura se convierte en durazno, en mantel o en piel.

Cuando apreciamos una pintura de Bravo, asistimos al más notable triunfo de la representación, debido a la máxima eficacia del oficio como modo de producción y método de apropiación de la realidad visible.
Biografía extraída de
http://www.portaldearte.cl/portal/2011/01/18/biografia-claudio-bravo/


Latas, 1993